jueves, 11 de agosto de 2016

INSULTOS Y MAS INSULTOS….

4 Claves para defenderse de un insulto y no morir en el intento. 


En el trabajo, la casa, el barrio, la calle, el colegio o la universidad, en la iglesia, en las redes sociales...no importa el lugar, todos alguna vez hemos sido insultados; y no hablo de recibir una respuesta a un insulto que hayamos proferido nosotros primero, me refiero a ser agredidos o maltratados verbalmente porque alguien consideró que esa era la manera de tener la razón, de sentirse victorioso en alguna situación.

Los insultos no sólo tienen la forma de palabras vulgares, se pueden ocultar también por medio de una frase humillante o burla. Un insulto duele tanto o más que un golpe, duele y hiere porque aunque parezca increíble, las palabras tienen poder. Dios nos dice que: "El poder de la vida y de la muerte están en nuestra lengua" (Proverbios 18:21). Podemos bendecir o maldecir con nuestras palabras, es nuestra elección construir o destruir con lo que decimos. 

Me han insultado y ahora qué?…

No es fácil resistir la tentación de responder a un insulto con otro, pero debemos entender que en un momento así las emociones tratan de tomar el control de nosotros mismos. Yo he comprobado lo que ocurre cuando sucumbimos frente a la incitación del enojo; aquel momento justo en que decides abrir tu boca para dejar salir el sentimiento de rabia en forma de una frase, es ahí, en ese instante, que decides firmar la sentencia de guerra y te comienzas a hundir en el lodo de maldiciôn hacia el que tu contrincante quiere arrastrarte. Al final, así hayas sentido que venciste, el único destruido has sido tu mismo porque perdiste tu paz. 

Evitar que seamos arrastrados hacia nuestra propia destrucción es lo que Jesucristo desea y por eso nos dejó esta enseñanza: Si alguien te da una bofetada en la mejilla, ofrécele también la otra (Lucas 6:29). Pero aquí no se trata de quedarse inmóvil o sentirse cobarde, es sólo cuestión de no pagar con la misma moneda lo que nos están haciendo, porque unos minutos después la emoción del enojo disminuirá o desaparecerá y tu volverás a estar bien, mientras que si optas por responder a tu agresor te causaras una herida aun más grande a ti mismo. 

4 claves para defenderse del insulto:

Mientras que el mundo dice que tu reacción frente a alguien que te insulta debe ser: "Ojo por ojo y diente por diente”, Dios te dice:

1. Pon la otra mejilla, esto quiere decir: Expresa tu descontento frente a la agresión y exige respeto, pero si sientes que no vas a poder hablar sin insultar, entonces guarda silencio y respira profundo hasta que consigas calmarte, o si te es posible, vete del lugar donde estés, eso te ayudará a disminuir el enojo.

2. Vas a notar que estás dolido y en tu mente repasarás una y mil veces lo que quisieras haberle dicho al que te agredió. Es normal lo que sientes porque hay una herida. Para sanarte la única solución es el PERDON, que no se da porque el agresor lo merezca, el perdón se otorga para beneficio tuyo y para estar en paz contigo mismo. El perdón tampoco es una emoción o sentimiento, no debes esperar a sentir que quieres perdonar al que te hizo mal, el perdón es una decisión, toma la decisión de perdonar a tu agresor.


3. Complementa tu decisión de perdón con una plegaria sincera a Dios por aquel que te hirió, vas a experimentar una sensación de paz y bienestar muy especiales. Trata de imaginar lo mal que lo puede estar pasando en su vida la persona que te hirió, recuerda que de la abundancia del corazón habla la boca; este pequeño ejercicio de reflexión te ayudará a encontrar la compasión que necesitas para orar y bendecir a la persona que te hizo daño. 


4. Si cada vez que recuerdas la agresión o hablas de ello notas que aun te duele, sigue perdonando y orando por tu agresor una y otra vez hasta que deje de doler.

Lucas 6:28 "Bendigan a los que los maldicen, oren por los que lo calumnian”. 

Si este mensaje fue de ayuda para ti, te agradecería que me lo hicieras saber a través de un comentario en el blog, así mismo me sentiría más que honrada de ayudarte a orar, puedes expresar tu petición.   
No dudes en compartir este mensaje con alguien que lo esté necesitando, es una oportunidad para bendecir a otras personas y para ello puedes utilizar cualquiera de las opciones que se encuentran al final.

Con amor fraterno, tu amiga y hermana en Cristo,
Karolita 




1 comentario:

  1. Karolita, que bueno y maravilloso es el perdón que nace del corazón, gracias por dejarte usar de Dios, sigue así. Dios te continué bendiciendo.

    ResponderBorrar